¿Por qué será que algunas personas aparentan mucha menos edad de la que tienen?

Se suele creer que estas personas con apariencia juvenil han sido afortunadas, tocadas por la varita mágica de la buena genética. Puede que existan métodos alternativos que podamos hacer servir.

Aloe vera
La planta del aloe vera fue conocida en la antigüedad con el nombre de la planta de los 100 años. El científico M. Miller, botánico de Inglaterra, investigó sobre el buen aspecto de los indígenas del Cabo Buena Esperanza del continente africano. En esta región, sus habitantes lucían un aspecto muy juvenil, incluso los miembros de avanzada edad. Descubrió la costumbre que estos indígenas habían adoptado que consistía en lavarse el cuerpo y el cabello diariamente con la sustancia gelatinosa de las hojas de aloe. El motivo por el que Miller concluyó que los indígenas no mostraban arrugas pronunciadas en su piel se debió a las propieadades astringentes de esta planta y su alto valor como protectora solar. El aloe bloquea las radiaciones ultravioletas del sol.

CULTIVAR LA JUVENTUD ESPIRITUAL

Uno de nuestros mejores aliados: aprender, tener inquietudes, ganas de conocer y sobretodo evitar pensamientos negativos.

La ilusión por vivir, por cambiar lo que nos disgusta de nuestra vida y creer que podemos hacerlo produce un efecto rejuvenecedor en el espíritu que se refleja en nuestra apariencia física. Se le conoce con el nombre de limpieza interna. Cuidar los pensamientos que llegan a nuestra mente, descartar los tóxicos, los negativos; aquellos que en vez de sumar, restan y deprimen.

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La limpieza interna es similar a la externa en concepto.

Igual que nos preocupamos por nuestro aspecto exterior, nuestra condición interior necesita un mantenimiento similar. Aunque no lo podamos ver, se puede sentir o percibir la serenidad o la paz de un entorno limpio energéticamente. Es un trabajo necesario y el esfuerzo siempre valdrá la pena. La calma mental es una de las herramientas más valiosas que hará que los números que celebramos cada año, los recibamos con más alegría.

Aprender a vivir en paz nos brinda innumerables ventajas en nuestro cuerpo físico, la química se modifica, especialmente se reducen los niveles de cortisol. Nos sentiremos con más vitalidad, rompemos el círculo vicioso del victimismo y otros lastres que suelen intoxicar las emociones del ser humano. En este otro estado de tranquilidad percibimos la experiencia de los años como una ventaja añadida a la vitalidad y la seguridad que brinda recorrer el camino del curso vital disfrutando de su aprendizaje.

CUIDAR LAS EMOCIONES

EVITAR JUZGAR, PREJUZGAR Y CRITICAR

Y es que, afortunadamente, cada vez somos más conscientes de esto. Esa tendencia insana que el ser humano ha cultivado en el pasado. Juzgar o prejuzgar situaciones que ni ha investigado ni conoce en profundidad… Quedarse en la superficie del tema a tratar casi siempre fue cómodo y agradable. Al cerebro le encanta vivir en modo automático, por eso, esforzarse en hacerse preguntas para analizar alguna situación, habitualmente le da pereza.

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Evidentemente, se admite como excepción la activación del pensamiento crítico. Las emociones negativas desencadenadas por una opinión sobre la vida de otra persona no tienen nada que ver con tener una visión sobre algo o alguien con intención de mejorar o buscar soluciones a un conflicto colectivo o a un inconveniente que afecte a la sociedad. Se agradece que el pensamiento crítico se active en estos casos, siempre desde el respeto y la comprensión para llegar a soluciones o salidas. En cambio la crítica gratuita, basada en la diversión por inventar sobre la vida personal de otros, utilizando la rabia o la destrucción emocional, habitualmente nos llevará por caminos estériles.

RECONOCER EN CADA PERSONA A UN/A MAESTR@

Realmente tod@s lo somos. Cada persona que se cruza en nuestro camino nos enseña y viceversa. No siempre recibimos lecciones agradables, incluso, lo más probable es que aprendamos mucho más de esas personas que nos hayan provocado más daño y sufrimiento.

Puede que no nos quede otra que aprender, reflexionar, analizar y valorar la situación por muy dura que sea. Estas personas son espejos que nos muestran una parte de nosotr@s que nos cuesta reconocer y la vemos en ellos. Por eso nos molesta. Estos maestr@s entrenan nuestra paciencia, equilibran nuestro ego y nos dan la oportunidad de avanzar más rápido en el camino, reconociendo nuestros errores, detectando sus conflictos que alguna vez quizás también fueron nuestros. La lección es especialmente difícil pues generalmente sentimos que nos tratan de manera injusta o se enfocan en dañarnos, en destruirnos, en bajar nuestra autoestima.

Estas situaciones son oportunidades para conocernos, descubrir nuestras capacidades y descender hacia nuestra esencia.

Y si pasamos la lección, atravesaremos por un renacimiento que nos hará entender las cosas de otra manera. Vivir en otra frecuencia. Este es el secreto de la juventud. Vibrar en consonancia con lo que realmente somos. ¿Estamos preparados para contarlo?

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