Nuestro entorno nos influye constantemente. Nuestro comportamiento deja al descubierto nuestras forma de relacionarnos.  Estas son algunas herramientas que nos permiten acceder con algo de observación a lo intangible, a lo invisible o inaudible…

Flor de la vida

Cuerpo, mente y emociones

Los tiempos cambian, pero nos encontramos que en la mayoría de las ocasiones los
patrones de comportamiento perduran. El entorno puede ser diferente pero los instintos emocionales son los mismos. Los pecados capitales definidos por Dante en su “Divina Comedia” nos persiguen generación tras generación.

El jardín de las delicias – El Bosco (1500-1505)

Las trampas de la mente

La mente puede ser nuestra mejor aliada o nuestra amiga más traicionera. La maldad o la bondad son una consecuencia del pensamiento. De nosotros depende cómo la utilicemos.

Cuando la inteligencia se despista, la mente suele abusar y se descontrola, como el alumno sin el maestro o los niños sin sus padres. Se revoluciona y puede tener las peores ideas, destruyendo o autodestruyéndose. La educación en los pensamientos comienza a ser una de las prioridades más responsables que podemos comenzar a incluir en nuestra lista de tareas diaria. Ser conscientes de las ideas que nos perjudican a nivel individual o colectivo mejorará nuestro bienestar ya que, a corto o medio plazo, notaremos esta higiene mental.

Comprender que nuestro bienestar está condicionado al de los demás y, en especial, al de nuestro entorno más cercano, es un primer paso en la buena dirección que nos aportará armonía física, mental y emocional.

Hábitos mentales saludables y conscientes

Para que la inteligencia de vez en cuando se pueda relajar y descansar, sin tener que estar pendiente de que la mente le juegue una mala pasada, podemos empezar abandonando al victimismo y cogiendo las riendas de la responsabilidad para trabajar en dirigir nuestra vida. Acto seguido liberarnos de las cadenas de la culpa, de la insatisfacción, de la frustración y tantas otras emociones negativas a las que hemos aferrado. 

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